A Ken Stanborough, un padre Ingles de 47 años, de Liverpool, Inglaterra, se le cayo el iPod Touch de su hija Elle de 11 años. Al recogerlo, sintió que estaba caliente. Le salía humo y hacia un sonido de crepitación. Cuando el iPod se calentó aun más, Stanborough lo tiró hacia afuera. Segundos después, el iPod explotó.